
“La media naranja”. La pareja se ve como mitades de un todo y no como una unidad completa. Esa imagen mental entorpece la realidad; y es que nadie es la media naranja de nadie. Cada persona es una “naranja” entera y no necesita que nadie más la “redondee”.
Las personas son unidades que no han de depender emocionalmente de sus parejas. Sólo cuando te sientas completo/a podrás amar desde la más pura libertad.
Ese mito crea el complejo a las personas que no tienen pareja de que no se valen por ellas mismas, de que les falta algo para ser. Existe una persona absolutamente complementaria a ti, llenará todo tu vacío y te salvará de la soledad. Esa idea que tantas veces hemos visto no solo en las películas Disney, sino en muchas otras de Hollywood, puede crear mucha dependencia entre las personas y fomentar relaciones tóxicas.
Nadie es medio de nada, eres un ser entero que te vales por ti mismo/a y no necesitas a nadie que te complemente, tú eres tu mayor complemento y solo queriéndote a ti puedes querer a los demás. Quizás tú eres una naranja y mañana te enamoras de un kiwi, hay un montón de frutas y cada una de ellas aporta cosas distintas.
